...Rasgos en el Silencio...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Coquetas!


Un lugar común, doloroso y que causa muchos malos entendidos entre hombres y mujeres es la interpretación de que quien es coqueta anda buscando aventuras o amoríos.
Es doloroso, porque es injusto. Por un lado, la mujer es entrenada para ser coqueta. Por otro, si lo es, se expone a ser mal interpretada.
Es doloroso, porque nos remite a una identidad en que somos para otros, nunca para nosotras mismas. Si hacemos ejercicio, si queremos andar lindas, si somos seductoras es porque queremos algo de otro. ¡Como si nada hiciéramos por nosotras mismas! ¿Sería posible pensar que hay muchas, muchas cosas que hacemos porque queremos sentirnos bien, porque nos gusta y punto, porque jugar es, o puede ser bello, y divertido? Las mujeres nos hemos hecha expertas en buscar lo que necesitamos solitas, porque no es frecuente que nos sea concedido por los otros. No es que seamos victimas, no es que el resto del mundo sea egoísta, es que así ha sido durante la historia…quien tiene el rol de dar la vida no está diseñada para ves satisfechas sus necesidades, sino en función de su rol. Así ha sido, así es, asi será, y tal vez no pueda ser de otra manera. Y entonces, las mujeres somos coquetas, porque nos sentimos mujeres cuando coqueteamos. Y, porque en el acto de buscar la mirada de otro que nos mira como mujeres, recuperamos la identidad perdida en el trabajo domestico y en la rutina de la vida familiar. Las mujeres coqueteamos con las mujeres, con los niños, con las paredes; a veces da lo mismo, es como ensayar un rol, es como ponerse en un escenario y por un rato nada más ser otra que la que somos. Sacarse el delantal, como dicen a veces y ponerse los tacones de baile, es un acto necesario y simbólico. Tan necesario como para otras tomarse su traguito con buena música y un buen libro al atardecer. Es como suspender. Es como revivir en otra identidad que también es propia, pero menos frecuente.
Y tanto hombres creen que lo hacemos por ellos, para conseguir algo concreto diferente de la mirada de admiración o del guiño divertido que nos alegra. En cada historia femenina hay al menos un mal entendido desagradable, una pequeña historia donde alguno creyó que queríamos algo distinto de un espejo de otro color donde vernos distintas y poder soñar que somos también la otra que está escondida.
Cuidado señores, las mujeres somos soñadoras, versátiles somos tristes en nuestra soledad. Permitámonos ser coquetas y buscar esa mirada del cazador que busca su presa, sin querer nada más que eso… la sola mirada puede bastarnos.
 (Revista Ya, Octubre 2011).

posted by Krla at 11:56

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